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Sobre la Inmigración Imprimir E-Mail
domingo, 03 de junio de 2007

El fenómeno de la inmigración inquieta a muchas personas. Es un fenómeno que otros países europeos  conocen antes que nosotros. Y es que España fue un  país de emigración tanto interna (entre comunidades) como hacia el extranjero. Pero el desarrollo económico experimentado en nuestro país, la demanda de mano de obra para puestos de trabajo no satisfechos con trabajadores locales y el empobrecimiento y carencia de condiciones para una vida digna en países del tercer mundo ha originado un continuo éxodo humano hacia nuestras costas y ciudades.

Hay diferentes opiniones de cómo afrontar la situación:

 

  • Una posición restrictiva: la inmigración es considerada fundamentalmente negativa porque encarece los gastos sociales de acogida y asistencia,  lleva aparejada la delincuencia y la inseguridad en los barrios donde se refugian y culturalmente no aportan más que posiciones regresivas. A partir de ciertas cifras –dicen- se corre el peligro de perder las señas de identidad nacionales y de nuestra propia civilización.
  • Posiciones más abiertas: se entiende que el lado humano del problema no puede quedar al margen: la solidaridad internacional hacia esos países no funciona como debiera cuando no ocurre al revés, que son esquilmados por empresas multinacionales y sus productos no encuentran salida en los mercados occidentales por culpa de los aranceles aduaneros que protegen nuestros propios productos. A partir de esta situación se inicia el éxodo en busca de un futuro mejor.


Una medida de largo alcance es pues, la ayuda internacional con un mercado mas abierto, dirigida al desarrollo económico y social de esos países vigilando que los recursos  lleguen de forma efectiva a la población y sus organizaciones representativas.

Pero con los inmigrantes que entran ya a través de nuestras fronteras  por tierra y aire –que son la mayoría- ó por mar en condiciones dramáticas, se entiende que es necesaria una regulación de acogida en función de las necesidades productivas y capacidad asistencial de cada comunidad impidiendo la entrada clandestina que deja desamparados y sin derechos a los que llegan.

La imagen del inmigrante como delincuente insociable y sin cultura está lejos de ser cierta: en su mayor parte ellos vienen a trabajar para ayudar a sus familias ó para establecerse aquí, incluso muchos vienen con estudios, pagan sus impuestos y cotizan a la Seguridad Social como está demostrado en una gran proporción. Por supuesto que deben respetar nuestros derechos y libertades constitucionales que prevalecerán sobre aquellas costumbres, por muy ancestrales que sean, que no respeten las leyes y la igualdad entre personas. Pero la libertad de culturas es una fuente de riqueza para todos los ciudadanos y nuestras señas de identidad se forjan con el devenir de la historia y de los cambios sociales y no es algo inmutable.

  • En Bilbao la inmigración registrada  (23.762 personas, 6,7% de la población total) es mayoritariamente de origen suramericano (52%), de países europeos (19,6%) y África (15,7%).

  • El Distrito 5 (Ibaiondo) con 5.997 inmigrantes sobre un vecindario de 57,340 personas es el que acoge una mayor población inmigrante: 5.997 personas, lo que supone el 10,5% del total.

  • En nuestro barrio de Basurto viven 1.881 personas inmigrantes sobre una población de 33.780 habitantes lo que representa un 5,6% del total. Su origen es Suramérica (1.030-54,7%), Europa (396-21%), África (234-12,4%) y Asia (133-7,1%).

 Fuente Informativa:

  • Bilbao en cifras 2006. Anuario Estadístico del Ayuntamiento de Bilbao (Área de Relaciones Ciudadanas

 
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