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 ¿Por qué nos vemos obligados a reunirnos aquí una vez más?
Porque, después de dos accidentes químicos en Profersa y cinco manifestaciones suplicando soluciones, seguimos exactamente en el mismo punto: sin respuestas, sin protección y sin voluntad institucional de actuar. Una y otra vez pedimos ayuda, y una y otra vez nos la niegan. Lo único que recibimos son nuevas autorizaciones para Sader y Profersa, del grupo Agaleus, operando en pleno núcleo urbano de Bilbao, junto a miles de personas.
 
En octubre de 2024 saltó a la prensa que el Gobierno Vasco autorizaba a Sader a tratar un 38% más de residuos industriales, peligrosos o no, en la ciudad más poblada de Euskadi. Creímos , o quisimos creer,  que aquella autorización estaba pensada para una futura planta moderna, alejada de nuestras viviendas. Pero no existía ninguna publicación oficial. 

Y no ha sido hasta el 17 de marzo de 2025 cuando esa autorización se ha firmado, por la vía rápida, como “modificación no sustancial”, evitando así la exposición pública y cualquier publicación oficial. 
Una maniobra deliberada para que nadie pueda oponerse. Una decisión tomada de espaldas a la ciudadanía.
 
Nos sentimos defraudados, abandonados y traicionados por quienes deberían protegernos.
 
Cuando empezamos a suplicar soluciones, estas plantas ya manejaban 86.000 toneladas de residuos peligrosos. Ahora, con esta nueva autorización, podrán superar las 118.000 toneladas. Más residuos, más riesgo, más miedo. 

Todo esto ocurre sin un estudio técnico de dispersión de contaminantes, sin un solo aval del Departamento de Salud , ni antes ni ahora,  que certifique que estas instalaciones no ponen en peligro la salud de quienes vivimos en Bilbao, y especialmente de quienes residimos junto a ellas. 

Por la puerta de atrás, sin transparencia, sin garantías y sin responsabilidad. Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Bilbao: no pedimos más autorizaciones. Pedimos una solución urgente para el traslado inmediato de estas actividades fuera de un núcleo poblado. 

Y hasta que eso ocurra, les exigimos que dejen de autorizar el tratamiento de más toneladas de residuos industriales junto a nuestras casas. Instituciones: queremos soluciones, no más autorizaciones.