El Doble Rasero Ambiental de Bilbao: Entre la ZBE y el Penacho de Sader-Profersa

Bilbao se vende al mundo como una vanguardia de la regeneración urbana y la sostenibilidad. La reciente implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) busca reducir el impacto del tráfico rodado, apelando a la responsabilidad ciudadana y al sacrificio de quienes deben adaptar su movilidad por el bien común.

Sin embargo, esta "apuesta verde" se desmorona cada vez que miramos hacia el horizonte de Punta Zorrotza. Mientras se monitoriza cada gramo de CO2 de los tubos de escape, la actividad de empresas como Sader y Profersa en pleno núcleo urbano sigue generando una alarma social que no puede ignorarse.

Lo vivido la pasada noche no es un caso aislado, pero sí un recordatorio visual de la impunidad: Un penacho de emisiones de gran tamaño emergiendo de la chimenea, visible para todo el vecindario. Una actividad industrial pesada que convive paredes con pared con zonas residenciales y de esparcimiento.

La sensación de que la salud de los barrios periféricos pesa menos que los balances de resultados. No se puede hablar de una "ciudad amigable con el medio ambiente" mientras se permita que industrias potencialmente contaminantes sigan operando en el corazón de la ría. La salud pública no debería entender de códigos postales ni de excepciones industriales.

Si Bilbao quiere ser verdaderamente sostenible, la ZBE no puede ser una fachada que oculte la realidad de emisiones industriales que los vecinos de Zorrotza, Olabeaga y el resto de la ciudad respiran a diario. Exigimos coherencia, un control riguroso de las emisiones y un calendario real para el traslado definitivo de estas actividades fuera del núcleo urbano.

 Basta de humos sobre nuestras cabezas mientras nos exigen sostenibilidad en nuestras calles.